

No es una dieta. No es una solución rápida.
Es aprender a entender lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte.

Sigues la inercia del día a día: trabajas, cuidas, resuelves, cumples.
Pero te levantas cansada, tu mente no para y tu cuerpo ya no responde igual.
Y aunque lo notas, sigues tirando.
Hasta que por dentro algo se vuelve claro:
este ritmo ya no es sostenible.

Empiezas a normalizar cosas que antes no estaban ahí: cansancio, hinchazón, niebla mental…
Te dices que será estrés, falta de voluntad o “cosas de la edad”.
Pero sabes que no es solo eso,
y sientes que tu cuerpo necesita otra forma de cuidarte.
Solo quieres volver a sentirte tú.





Entender qué está cambiando en tu cuerpo
Aprender a leer tus síntomas sin miedo
Ajustar alimentación y hábitos a esta etapa
Cuidarte de forma realista y sostenible

Seguir una dieta estricta
Aplicar soluciones rápidas
Forzarte a cambiar cuando no tienes energía
Volver a ser “la de antes”





Encuentros grupales donde te explico el proceso paso a paso y resolvemos las dudas que van surgiendo, para que entiendas qué está pasando en tu cuerpo y cómo cuidarte en cada momento. Compartir este espacio con otras mujeres en la misma etapa aporta claridad, calma y la sensación de que lo que te pasa es normal.

Espacios uno a uno para profundizar en tu caso concreto y ajustar el proceso a tus síntomas, tu historia y tu momento vital. Estas sesiones te permiten sentirte vista y acompañada de forma más íntima, y abordar lo que te está costando más.

Un espacio cercano y vivo donde no te quedas sola entre sesiones. Aquí compartimos procesos, retos y dudas del día a día, recibes soporte y seguimiento, y te sostienes en el camino junto a otras mujeres como tú, a un ritmo respetuoso y posible.






“Llevaba mucho tiempo con molestias digestivas e hinchazón constantes, y por muy bien que intentaba comer no conseguía mejorar.
En pocas semanas he empezado a notar un cambio real: me siento mucho más deshinchada, más tranquila y a gusto con mi forma de comer. He aprendido a escuchar mejor a mi cuerpo y a alimentarme de una manera que me sacia y me sienta bien, sin tener que estar picando todo el tiempo.
El cambio ha sido muy claro y me siento motivada y cómoda con este proceso.”

“Llevaba más de un año encontrándome muy mal: hinchazón constante, dolores de estómago, ardor y problemas digestivos continuos. Probé a quitar el gluten y aunque hubo algo de mejora, no terminaba de sentirme bien.
Al empezar a trabajar con Mireia entendí mejor qué alimentos me sentaban bien y cómo organizarme para cuidarme de verdad. Poco a poco los síntomas fueron desapareciendo: ya no tengo dolores ni hinchazón y mi digestión se ha regularizado.
Hoy me siento mucho más ligera, tranquila y a gusto con mi cuerpo. Valoro especialmente el seguimiento y el acompañamiento, saber que puedo consultar dudas y sentirme sostenida durante el proceso.”

“Empecé a trabajar con Mireia porque llevaba más de un año engordando mucho, con mucha ansiedad por picar entre horas, sobre todo cosas dulces.
Con sus indicaciones y algunos cambios en la alimentación, esa ansiedad desapareció. Empecé a sentirme saciada, con más energía y más calma en mi día a día.
He perdido más de 8 kilos y, lo más importante, esta forma de comer se ha integrado de manera natural en mi vida, sin esfuerzo. En todo el proceso me he sentido acompañada, con claridad y apoyo constante.”

Un acompañamiento de 8 semanas, organizado en 4 fases de dos semanas, pensado para acompañar el proceso de cambio paso a paso y sin prisa. Cada fase tiene un sentido y prepara la siguiente, para que el cuidado se integre de forma progresiva y sostenible.
8 semanas
proceso guiado

Sesiones grupales donde entiendes qué te está pasando en esta etapa y cómo acompañarlo desde la alimentación y el estilo de vida. Espacios para aprender, ordenar ideas y bajar la información a tu día a día, sin exigencias ni perfeccionismo.
online
6 sesiones
2h aprox. cada una (total 12h)

Sesiones individuales para personalizar el proceso, ajustar la alimentación y acompañar lo que tu cuerpo necesita en cada momento. Un espacio más íntimo para resolver dudas concretas y sentirte realmente acompañada.
online
4 sesiones:
1 inicial (1h30m)
3 seguimiento (30m)

Un espacio de acompañamiento continuo para que no estés sola entre sesiones. Puedes compartir dudas, sensaciones y avances, y sentirte acompañada durante todo el proceso, no solo el día de la sesión.
grupo privado whatsapp

Material de apoyo sencillo y práctico para ayudarte a llevar lo trabajado a tu día a día. Incluye los PDF de cada sesión grupal y el acceso a las grabaciones, disponibles en la escuela para que puedas consultarlas cuando lo necesites.
acceso escuela online
PDFs
sesiones grabadas
acceso ilimitado
*Las plazas son limitadas para poder ofrecer un acompañamiento de calidad a todas las participantes.
¿Necesitas valorar otra forma de pago?
Escríbenos a [email protected]
Durante el programa tendrás acceso a materiales sencillos y muy prácticos que te ayudan a llevar la alimentación a tu día a día —también en familia— con más tranquilidad y sin tener que pensar constantemente qué hacer. Incluye:
Recetario básico con más de 80 recetas sencillas y equilibradas
Recetario especial de desayunos, snacks y meriendas
Recetario infantil para facilitar la alimentación familiar
Materiales pensados para acompañarte, inspirarte y ayudarte a organizarte, sin normas rígidas ni exigencias.
Un proceso de 8 semanas, cercano y personalizado, para dejar de luchar con tu cuerpo y
empezar a cuidarte con más calma y sentido en esta etapa.

Volver a ser tú es un programa para mujeres en premenopausia que sienten que su cuerpo ya no responde como antes y saben que no necesitan más normas ni soluciones rápidas.
Aquí no vienes a “portarte bien” durante unas semanas, sino a entenderte mejor, a cuidarte de otra forma y a comprometerte con un cambio real, acompañado y consciente.
No es una dieta ni una pauta rígida que debes seguir, sino un acompañamiento con estructura, escucha y sentido. Si buscas algo que se adapte a ti, que te ayude a ordenar tu alimentación y tu estilo de vida sin exigencia ni culpa, aquí puedes sentirte en casa.
La mayoría de mujeres llegan aquí pensando que “cuando tengan más tiempo” empezarán a cuidarse.
La realidad es que el tiempo no aparece solo: se crea cuando decides priorizarte.
El programa está pensado para integrarse en tu vida real, no para añadir más presión, pero sí es cierto que requiere un compromiso contigo y con tu bienestar. Si esperas al momento perfecto, probablemente no llegue nunca.
No necesitas ser constante antes de empezar.
La constancia no nace de exigirte más, sino de empezar a hacer cosas que te hacen sentir bien de verdad.
Ahora bien, este programa sí implica práctica, presencia y participación. No es pasivo.
Yo te acompaño y te guío, pero el cambio lo construyes tú en tu día a día.
Sí, pero entendiendo bien qué significa “a tu ritmo”.
No es hacerlo cuando te apetezca y dejarlo cuando te incomoda, sino avanzar respetando tu momento vital, sin forzarte, pero sin huir de lo que toca mirar y ajustar.
Las sesiones quedan grabadas, hay acompañamiento continuo y espacio para integrar lo aprendido, pero el proceso tiene una estructura y un sentido que te guía para avanzar sin perderte.
No necesitas saber cocinar “bien” ni tener grandes conocimientos previos.
Aquí aprenderás desde la práctica cotidiana: organizarte mejor, entender qué te sienta bien y cómo aplicarlo de forma sencilla.
Saber en qué etapa estás ayuda, pero no es suficiente.
El cambio llega cuando empiezas a aplicar lo aprendido en tu vida real, en la cocina, en las comidas y en las decisiones cotidianas. Eso no se improvisa: se aprende, se prueba y se va integrando paso a paso.
No se trata de renunciar, sino de entender.
Entender qué te nutre de verdad, qué te desequilibra y cómo encontrar una forma de comer que te haga sentir bien sin culpa ni rigidez.
El objetivo no es vivir a base de prohibiciones, sino construir una relación más amable y consciente con la comida.
Es una duda muy común, y tiene todo el sentido.
Por eso, dentro del programa hay un espacio específico dedicado a cómo adaptar la alimentación a la realidad familiar, sin entrar en luchas ni tener que cocinar cosas distintas para cada miembro de la família.
Trabajamos cómo organizar menús familiares, cómo hacer pequeños ajustes que te cuiden a ti sin romper la dinámica de casa y cómo introducir cambios de forma gradual y realista. Además, contarás con un recetario específico infantil, con ideas claras para comidas, desayunos y meriendas, que aportan estructura y tranquilidad a la hora de cocinar para toda la familia.
No se trata de imponer ni de convencer a nadie, sino de aprender a cuidarte dentro de tu contexto real, con apoyo, claridad y soluciones prácticas que se puedan sostener en el día a día.
Sentir eso es muy común, sobre todo cuando llevas tiempo poniéndote en último lugar.
Muchas mujeres llegan aquí pensando que cuidarse puede esperar un poco más… y ese “luego” se alarga durante años.
Este programa no es un gasto impulsivo ni una solución rápida.
Es una decisión consciente de empezar a cuidarte de otra manera, con acompañamiento, estructura y respeto por tu momento vital.
Si ahora mismo sientes que necesitas valorar opciones o resolver dudas sobre el pago, puedes escribirme y lo vemos con calma.
Muchas mujeres notan cambios desde las primeras semanas: digestiones más ligeras, menos hinchazón, más claridad mental o una relación más tranquila con la comida.
Ahora bien, el nivel de cambio está muy ligado al nivel de implicación.
Cuanto más te involucres en el proceso, cuanto más lleves a tu día a día lo que vamos trabajando, mayores y más sostenidos serán los resultados.
Este no es un programa de resultados rápidos, sino un acompañamiento progresivo que requiere presencia, práctica y compromiso contigo.
El cambio no sucede de golpe, pero cuando se construye así, no se pierde.
El programa dura 8 semanas, organizadas en 4 fases de dos semanas, con sesiones grupales, sesiones individuales y un espacio de acompañamiento continuo durante todo el recorrido. La estructura está pensada para que el cambio se vaya asentando poco a poco y tenga continuidad más allá del programa.
Ahora bien, este proceso requiere implicación por tu parte. No basta con entender las cosas: hay que empezar a aplicarlas, observarte, hacer pequeños ajustes y sostenerlos en el día a día. Esa implicación no es un esfuerzo extra, es la forma en la que empiezas a colocarte en el centro y a construir algo distinto para ti. Cuanto más presente estés en el proceso, más claro será el cambio… y esa sensación de coherencia y confianza es, en sí misma, una de las mayores recompensas.